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En una oportunidad mi hija me reclamó que la dejara vivir su vida y que me concentrara en la mía propia. Yo acostumbraba organizar actividades extracurriculares con mis chicos y temo que, por pretender estimular en ellos la pasión por el deporte y las actividades físicas, los presioné como no tenía que hacerlo, sobretodo a ella. Al terminar de cachetearla me senté a pensar; en esos momentos, unido al sentimiento de culpa iba ligada la frustración al comprender que todas sus palabras no carecían de fundamento; yo me había acostumbrado tanto a ver por sus ojos que los míos habían quedado estropeados por el desuso.

Mi figura gruesa comenzó a pasarme cuenta de cobro en el área de estabilidad emocional; a pesar de que la gente no pronunciara palabra alguna yo creía que todo mundo me señalaba, por tal motivo no quise ir a reuniones sociales; no deseaba interactuar con alguien que no fuera de mi círculoíntimo. No podía ser que por razón del peso extra que me aquejaba yo me negara vivir la vida y vivir experiencias hermosas. Los chicos no iban a permanecer conmigo para siempre, ya la universidad la veía a la vuelta de la cuadra. Lo que yo debía hacer era tomar decisiones para perder la grasa amontonada y ser feliz nuevamente.

No estaba dispuesta a finalizar ese año con los brazos cruzados, por lo que faltando solamente dos días para Nochebuena me senté en el cuarto de biblioteca y me dediqué a investigar acerca de programas y planes para bajar de peso en la Internet. Descubrí bastantes bitácoras online de personas que contaban su testimonio y empecé a adelantar un seguimiento de los alimentos que consumía a diario para saber cuantas calorías estaban entrando a mi cuerpo.

Fui a anotarme en un gimnasio a comienzos de 2009 y fue una casualidad ya que el anfitrión era uno de los concursantes del programa The Biggest Loser. No era mi intención malgastar tiempo; luego que me matriculé en el spa un entrenador me daba la mano periódicamente con algunas actividades específicas. La disciplina, el trabajo arduo, pero especialmente la posibilidad se vieron recompensadas casi 12 semanas después, cuando logré perder 20 kilos. A esta inicial conquista se sumaba el reconocimiento que obtuve por ser la vencedora de eliminación de peso entre las damas del gimnasio.

Al ejercicio le añadí la adopción de hábitos alimenticios saludables, mi meta de todos los días era consumir entre 1200 a 1.400 calorías, ni una más. Había entendido que había llegado el momento de decidirme por una actividad en especial para brindarle mi más grande esfuerzo. Haber quemado varios kilos fue un estimulante importante, más si realizaba algo que realmente me gustara no solo iba a continuar eliminando peso, sino que además lo iba a disfrutar mientras lo hacía.

Bailar me daba la impresión de ser un reto interesante, por eso utilicé un cupón que tenía para una clase de baile privada gratuita.

La primera clase era una mezcla de cha-cha y salsa, y me sentí tosca y poco glamorosa, sin embargo me gocé tanto que opté por seguir adelante. El tiempo transcurrió, y cuando menos me fijé ya llevaba un año tomando mis clases en la academia. Realmente había perdido mucho peso en ese lapso de tiempo, y aunque eso me ponía muy contenta, el observar que mis movimientos de baile habían crecido de manera notable me alegraba aún más.

Por mi desparpajo en escena entré a participar en campeonatos de baile: rumba, bolero y demás ritmos caribeños; para ser precisa, en el 2011 participé en dos competiciones alternas, ya no había barrera que me parara. Me entretengo mientras bailo, y más encima estoy eliminando grasa acumulada; adelgazo y no sufro en el proceso, ¿Qué otra cosa puedo pedir?No se como no lo había intentado anteriormente; bailar me ha devuelto la autoconfianza, me ha ayudado a estar en forma, y sobretodo, me ha devuelto la ilusión de un futuro.

Cuando converso con amigas, mi entorno cercano siento tristeza cuando ellas me dicen que se creen viejas porque ya han superado los 40 años; que ya experimentaron lo que tenían que experimentar, bien o mal, y que no hay más para ellas. Yo tengo 40 y les digo que eso no es cierto, la vida empieza en el instante en que decides vivirla, no importa que tengas 99 años. Ahora me siento más atractiva, más satisfecha, más convencida que nunca. No hay enfrentamiento que me atemorice, y aunque no logre superarlo me queda la satisfacción de haber realizado el intento. Las palabras de mi hija en esa tarde atravezaron profundamente mi alma, solo que ahora decidí actuar y no quedarme quejándome. En este sitio podrás ver mas acerca de definicion habitos estilos vida saludables.

Separa un día determinado para comer esas cosas que no entran en tu régimen alimenticio.Si tengo un antojo durante la semana, me impongo a esperar hasta el sábado. Si todavía lo deseo, entonces lo tomo, pero por lo general me encuentro con que el antojo ha pasado.

Utiliza fotos.

Si quería hacer memoria de donde había salido y ha que lugar deseaba llegar solamente era asunto de mirar la foto; no me era factible negar el gran avance que había logrado en mi determinaciçon de eliminar peso. Aunque la lucha a veces era más difícil, indudablemente valía el esmero al momento en que empezabas a palpar los resultados que tus esfuerzos te brindaban. Me ayudó bastante contemplar la foto en el momento previo de presentarme en el escenario y bailar públicamente; estaba tan asustada antes más eso me apaciguó un poco. Yo estaba tan nerviosa que me congelé, pero luego de ver la foto me dije a mi misma: “¡He llegado demasiado lejos para retroceder”.

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